Mi afición por los coches ya me vino desde niño, el primer volante que vi en mi vida fue el del maravilloso Citroën Dyane 6 que tenía mi padre y yo tendría a penas unos días de vida. En mi juventud, con a penas 10 años, ya empecé mis andadas en el mundillo, cuando un amigo y yo arrancábamos el coche de mi padre cuando el no se daba cuenta e imaginábamos, como funcionaba aquella increíble maquina, y sobre todo como seria el poder conducirla.
Un día, sin que se enterase nadie, nos hicimos de un Citroën AK abandonado y lo trajimos hasta casa, allí, no sabemos como, casi por arte de magia lo hicimos arrancar y bueno, aún recuerdo la explosión de alegría y felicidad que sentíamos oyendo como rugía (sin tubo de escape, claro) aquel maravilloso motor bóxer de 400 cc., jamás lo olvidaremos. Fue ahí cuando nos enseñamos a conducir, a base de dar vueltas como un tontainas en la era del cortijo y chocando en mas de una ocasión contra las paletas que lo rodeaban, jajaja… que tiempos. A partir de ese momento, mi vida y la mecánica, se unieron para siempre. Tendríamos diecisiete o dieciocho años cuando, estando el pueblo en feria, decidimos participar en la chinchana automovilística con un Citroën 2cv al que habíamos colocado un motor bóxer de cuatro cilindros que habíamos sacado de un Citroën GSA X3 de 1400cc, no ganamos, pero lo pasamos en grande, jejeje. Cumplidos ya los dieciocho, fue cuando poco a poco, fui adquiriendo todos y cada uno de los 17 coches que forman mi humilde colección y así hasta hoy, disfrutando cada DIA en todas las concentraciones y salidas que realizamos. PDT. Espero que esto dure muchos años mas y que todos lo disfrutemos. Saludos y nos vemos en la carretera.